[page_header align=”center” title=”VALOR DE MERCADO VS VALOR INTRÍNSECO” title_size=”larger” bg_color=”#02449b”]
Uno de los mayores desafíos para la supervivencia de una empresa es establecer el precio correcto de sus productos. Esto es crucial porque, si se fija un valor inadecuado, se comete una injusticia tanto hacia los clientes como hacia la propia empresa, obtaculizándoles su crecimiento. En otras palabras, se perjudica tanto al comprador como al vendedor.
Por lo general, se cree que el valor de los bienes lo determina el mercado. Esta afirmación es válida en um entorno con numerosos compradores (consumidores) y vendedores (productores), donde la información circula libemente y de manera equitativa. En tales condiciones, el precio tiende a estabilizarse en un punto en el que ambas están satisfechas. A ese punto lo llamamos Precio de Mercado.
Sin embargo, esta lógica se distorsiona cuando hay pocos compradores o, en el peor de los casos, un único comprador. En ese escenario, cada uno ofrece un precio de acuerdo con sus intereses, lo que genera una amplia dispersión de valores. Una solución posible es vender al mejor postor, es decir, recurrir a una subasta.
Pero aquí surge la pregunta, ¿es posible encontrar un precio basado únicamente en el potencial del bien en venta, sin depender de los compradores? La respuesta es afirmativa: ese valor existe y se denomina Precio Intrínseco.
Si estás de acuerdo, perfecto. Si no, basta con presentar un ejemplo que demuestre lo contrario. Aquí, nuestro propósito es justamente demostrar la existencia de ese Precio Intrínseco.
Comencemos por lo esencial: para sobrevivir, necesitas alimentarte. Esto implica comprar comida que se adquiere a cambio de dinero. ¿En qué cantidad? Generalmente, el equivalente a un precio justo de intercambio.
Ahora bien, para adquirir esa comida, necesitas generar ingresos, es decir, producir riqueza.
De las riquezas fundamentales del ser humano —CONOCIMIENTO, TRABAJO y TIERRA— surge otra: el CAPITAL. A partir de la combinación de estas cuatro fuentes, se generan 16 grupos productivos y 11 tipos bien definidos de actividades económicas. Esas actividades permiten 10 formas de generar ingresos, es decir, de producir riqueza. No abordaremos ahora esos 16 grupos, ya que es un tema que debe tratarse con más detalle en otro momento.
Una de esas actividades genera el salario. Su valor depende de tu destreza y del nivel de oferta en esa área. Si muchas personas desempeñan el mismo trabajo, los salarios tienden a ser bajos. Si hay escasez de especialistas, los salarios tienden a ser más altos. Si eres Pelé o Muhammad Ali (Cassius Clay), recibirás una remuneración elevada. Si eres una persona común, probablemente tu salario cubrirá tus necesidades y las de tu familia. En todos los casos, estamos hablando de asignar un precio al salario.
Otro tipo de actividad generadora de riqueza es el alquiler. Definir el valor del alquiler de un inmueble es, en esencia, establecer un precio.
Como puedes ver, para obtener cualquier bien material, es necesario pagar un valor por él. Ese valor es el precio.
En el mundo material, todo tiene un precio. En el mundo ideal, todos los bienes tendrían un precio justo. Pero en la realidad, los precios están frecuentamente distorsionados, ya que no existe un estándar universal ni una entidad reguladora infalible.
La única herramienta ampliamente aceptada es el sistema de oferta y demanda, que mencionamos al inicio. En él, el precio se equilibra en el punto donde productores y consumidores coinciden. Este modelo funciona especialmente bien para productos masivos, con múltiplos oferentes y demandantes. Es justo, y representa una regla natural del mercado.
Pero, ¿qué ocurre cuando el producto es único y cuenta con pocos compradores, como es el caso de una empresa en venta?
En esos casos, se suele recurrir al Precio de Mercado, calculado como el valor de la acción negociada en la Bolsa multiplicado por el número de acciones en circulación. Es decir, cuánto está dispuesto a pagar el comprador y cuánto desea recibir el vendedor. Si ambas partes llegan a un acuerdo, la operación se concreta a ese precio. En este escenario, prevalece el Precio de Mercado. En realidad, quien manda es el Precio de Mercado. Así ha sido, así es y será así siempre. Pero ahora pregunto: ¿ese precio es realmente justo?
Antes de responder, aclaremos un poco más este concepto.
Imagina que eres carpintero y fabricas sillas. Construyes una silla por mes, con un costo de R$8. Para mantener a tu familia necesitas R$2 adicionales. Por lo tanto, planeas vender la silla por R$10. Si analizamos el promedio de precios de todos los carpinteros de la región, probablemente estará cerca de ese valor.
Sin embargo, si un comprador cree que habrá escasez de sillas próximamente, probablemente estará dispuesto a pagar un valor mayor a los R$10, digamos R$20. Por otro lado, si anticipa un exceso de sillas, podría ofrecer solo R$7.
Los valores 7 y 20 representan precios de mercado en distintos contextos, influenciados por las percepciones y necesidads de los actores. Son precios válidos para ellos, pero no necesariamente para ti. Para ti, el valor justo es R$10, que representa lo necesario para cubrir tus costos y necesidades. Ese es un valor generado internamente, no por el mercado: es el Precio Intrínseco, y podría considerarse como el precio verdadero de tu producto.
Ahora volvamos al caso de una empresa. Supongamos que tenemos acceso a toda la información relevante: ventas, costos, gastos, inversiones, financiamiento y premisas claves sobre la empresa y su mercado. Afortunadamente, hoy contamos con la tecnología necesaria para calcular su valor justo, es decir, su Precio Intrínseco, también conocido en Finanzas Corporativas como Precio Justo Esperado. Supongamos que ese valor es de R$10 millones (MM).
Si alguien ofrece entre R$7 y R$20 MM, y la negociación cierra dentro de ese rango, ese será el Precio de Mercado. Pero nosotros sabremos que su Precio Intrínseco es R$10 MM.
Entonces, volvemos a la pregunta inicial: ¿es justo utilizar el Precio de Mercado para definir el valor de una empresa, o deberíamos optar por calcular su Precio Intrínseco?
La respuesta está en tu conciencia…
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Isaac Hayon Sasson es Ingeniero Mecánico, Executive MBA, especializado en Finanzas Corporativas, y consultor en las áreas de evaluación de empresas y plataformas de ventas, proyectos de ingeniería, construcción de fábricas y recuperación de empresas.
E-mail : isaachayon17@gmail.com Portal : valordeempresa.com
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